Marcelo Salinas | En órbita: Durante años el mercado brasileño fue uno de los más valiosos para el Caribe Mexicano, no solo por volumen, sino también por calidad: estadías largas, alto gasto y una preferencia marcada por hoteles todo incluido y turismo de lujo.
En 2023 y 2024 el flujo se debilitó por factores migratorios y de conectividad. El Caribe Mexicano perdió presencia en uno de los mercados más grandes de América Latina, y recuperarlo no era un lujo, sino una necesidad estratégica.
Por ello, cada turista brasileño que regresa a Quintana Roo representa mucho más que una cifra en las estadísticas.
Pero ya comienzan a constatarse señales alentadoras en la recuperación. El regreso del visado electrónico para ciudadanos brasileños y la reactivación del interés de aerolíneas, agencias y turoperadores, han vuelto a poner a Quintana Roo en el radar de Brasil. La meta es ambiciosa: duplicar la llegada de visitantes de ese país este año. En 2025 el destino recibió 85 mil turistas brasileños, aproximadamente.
La administración de Mara Lezama ha entendido que la promoción turística no se limita a campañas publicitarias, sino que exige trabajo diplomático, acuerdos con aerolíneas y presencia constante en los mercados emisores.
La reciente reunión con más de 200 agentes de viajes, aerolíneas y turoperadores brasileños confirma que el Caribe Mexicano está decidido a recuperar terreno. Un anuncio resume bien esa misión: la aerolínea Gol retomará el vuelo directo Cancún–Brasilia a partir del 20 de junio, con tres frecuencias semanales durante todo el año. La conectividad aérea es, antes que todo, la columna vertebral del turismo.
De todo aquello saben muy bien Bernardo Cueto, secretario estatal de Turismo, y Andrés Martínez, director general del Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo, quienes comandan una sólida campaña para posicionar a la «capital mundial de las vacaciones», con la gobernadora considerada «la mejor promotora» del propio destino.
Un elemento adicional puede terminar de consolidar esta recuperación paulatina: la posible visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Brasil en los próximos meses, que no solo tiene un componente diplomático, también puede fortalecer la relación turística entre ambos países.
En el fondo, lo que está en juego es algo más amplio: la diversificación sin pausa de los mercados.
Rescatar el mercado brasileño, potenciar su crecimiento y ampliar la base de visitantes internacionales son, además de una meta turística, una apuesta a largo plazo por la estabilidad económica y social del estado.
(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
LUNES 16 DE MARZO DE 2026).
