Marcelo Salinas | En órbita: Marybel Villegas no está dispuesta a salir del escenario político quintanarroense. Después de quedar fuera de la definición de Morena, en lugar de bajar el volumen decidió elevarlo: cuestionó el proceso, convocó a la militancia y anunció recorridos por los 11 municipios. El mensaje es claro: todavía tiene cartas que jugar.
La verdadera incógnita es para qué construye en esta nueva etapa. Porque un asunto es reclamar un resultado y otro convertir la inconformidad en una plataforma con efectos hacia 2027.
Marybel conoce bien dicho terreno. Su trayectoria le ha permitido sobrevivir a cambios de sigla, derrotas y reacomodos. Sabe que desaparecer de la conversación puede costar más que perder una interna. Por ello sus asambleas y recorridos pueden leerse como una forma de conservar presencia, medir respaldos y mantener abiertas distintas puertas.
Una de ellas conduce nuevamente a Movimiento Ciudadano, partido al que dejó plantado por negociaciones de última hora. Ahora circula la versión de nuevas conversaciones, aunque no hay confirmación pública de un acuerdo con las dirigencias. MC busca construir una oferta para 2027 y una figura con presencia propia entra en la charla.
La otra ruta sería permanecer en Morena y buscar un espacio. Ahí tendría que decidir si busca una posición segura o preservar una aspiración mayor. Son cosas distintas.
Existe además una tercera posibilidad: acercarse a expresiones opositoras como la Declaración de Libertad. Ahí caben personajes de distintas procedencias. Pero una alianza no se arma solo con nombres, pues necesita estructura, territorio y organización. Hoy ese proyecto todavía está en construcción, con un futuro confuso.
En cualquiera de las rutas, Marybel tiene un activo: visibilidad. Su estrategia le permite mantenerse en el debate mientras otros comienzan a ordenar equipos para el 27. Pero la exposición, por sí sola, no alcanza para convertir una inconformidad en una candidatura competitiva.
El verdadero desafío será transformar inconformidad en organización, presencia territorial y, llegado el momento, votos. Morena ya tiene coordinador estatal en Gino Segura y Rafael Marín optó por llamar a la unidad. Marybel, en cambio, mantiene abierta la disputa política, muy en su estilo: polémico y confrontativo.
Ahora tendrá que demostrar, con hechos, si esa decisión es solo una reacción al resultado o el inicio de otro proyecto.
(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
VIERNES 2 DE OCTUBRE DE 2026).
