Marcelo Salinas | En órbita: Sigue perdida gran parte de la oposición política en el país. Es increíble. Acerca del escándalo en Venezuela, una idea sensata debe prevalecer: no es contradictorio criticar hasta el cansancio un régimen autoritario con miles de evidentes desastres (como fue el de Nicolás Maduro) y al mismo tiempo rechazar una intervención militar sin aval de los organismos internacionales como la ONU. Pero el PRI de «Alito» Moreno no lo entiende. Tampoco el PAN de Jorge Romero. Acaso, podría rescatarse la tibia reacción del MC de Jorge Álvarez Máynez.
Los comunicados oficiales son claros. Mientras el priísmo nunca repudió el bombardeo, el «nuevo panismo» pidió una «transición pacífica, elecciones libres y liberación inmediata de presos políticos». Romero publicó más de su cumpleaños. El emecista Máynez reposteó un escueto comunicado con medio párrafo sobre la no intervención, la libre autodeterminación de los pueblos y el restablecimiento de la democracia. Líneas sin alusiones personales ni condenatorias al uso brutal de la fuerza.
¿Por qué? Hace tiempo que la oposición política a la 4T festeja victorias ajenas porque escasean en suelo nacional. No ganan en las urnas ni en los debates, a los que suele llegar tarde, mal o nunca. Primero aplaudieron los triunfos de Milei en Argentina, después los de Kast en Chile y hoy los de Venezuela, entre otros que también llaman «derrotas de la izquierda».
Es que calculan que podría precipitarse un «efecto dominó» en Latinoamérica, una reacción en cadena de eventos similares y, con ello, acelerar «la caída» de la llamada transformación en México. Al costo que sea, parece. Pero cabe insistir: es incoherente caer en júbilo por golpes autoritarios de un lado e ignorar los del otro, o acusar «corrupción» y «abusos» sólo cuando conviene.
En su «defensa», se recuerda que el oficialismo nunca se pronunció por la crisis del chavismo. La Doctrina Estrada ha sido un argumento caprichoso.
DESORBITADO
Los dirigentes quintanarroenses de la oposición seguían de vacaciones para entonces: ningún pronunciamiento sobre la situación en Venezuela ni sobre otros asuntos en boga. NI Pech del MC, ni Cora Amalia del PRI, ni Reyna Tamayo del PAN fijaron posturas en sus redes sociales, carentes de contenido por estas fechas.
Quizá, sólo quizá, es de lo mejor que han hecho, porque es de sabios «callar cuando no se tiene nada que decir». Ausentes del asunto en debate, cometen menos errores que celebrando lo que la mitad del mundo condena.
(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES. LUNES 5 DE ENERO DE 2026).