Marcelo Salinas | En órbita: Serán días clave para Morena y toda la 4T en Quintana Roo. Comenzarán a acomodarse las piezas que tendrán impacto directo en la disputa política de 2027.
Está prevista la visita de la dirigencia nacional morenista, con Ariadna Montiel y Citlalli Hernández al frente. La semana pasada fue divulgada una reunión, en la Ciudad de México, con Gino Segura, Ana Paty Peralta, Rafael Marín y Marybel Villegas, con miras a lo que viene. ¿Serán solamente esos cuatro nombres? Unos advierten que no.
Cuando la cúpula de un partido gobernante se mueve hacia un territorio específico -como sucederá próximamente-, es porque debe revisar decisiones y construir equilibrios; en el fondo, para ordenar los procesos.
El contexto es llamativo, porque crece la expectativa por licencias, renuncias y movimientos en gobiernos municipales, particularmente en Benito Juárez, donde circulan versiones sobre ajustes inminentes que permitirían a diversos actores comenzar nuevas etapas políticas. No sería extraño. Conforme se acerca una elección, empiezan a reacomodarse las estructuras gubernamentales y no solo partidistas.
Más importante aún es que durante estos días deberá quedar prácticamente listo buena parte del engranaje interno que Morena pretende activar formalmente el próximo lunes 22. Justo en una semana. Aunque siempre existe la posibilidad de alguna postergación imprevista, el reloj político ya está corriendo y los principales grupos lo saben.
El ambiente nacional también ayuda a entender la dimensión del momento. La dirigencia morenista confirmó que tan solo el fin de semana realizó más de 200 asambleas informativas en plazas públicas y espacios comunitarios “para defender la transformación y la soberanía nacional”. Anunció que esa dinámica continuará durante los próximos tres meses.
Es decir, mientras otros partidos siguen concentrados en conflictos internos o discusiones de corto alcance, Morena ya se encuentra en fase de movilización territorial. Es una maquinaria que busca mantener presencia permanente en las calles, fortalecer estructuras y preparar cuadros para los desafíos que siguen.
En ese ejercicio reflexivo aparece otro dato relevante para Quintana Roo: la oposición continúa sin encontrar rumbo. Salvo declaraciones aisladas y algunos intentos de reposicionamiento, casi todas sus expresiones políticas permanecen atrincheradas, adormecidas y desarticuladas.
La consecuencia de todo aquello es evidente. Mientras un bloque se organiza, recorre territorio y acelera sus procesos internos, el otro sigue sin construir una narrativa competitiva.
Por eso esta semana merece atención. Quizá no defina candidaturas ni resuelva todas las disputas, pero sí puede marcar el inicio «más formal» de una nueva etapa política rumbo al 27.
Cuando eso ocurre, quienes llegan preparados suelen tomar ventaja mucho antes de que empiece la campaña.
(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
LUNES 15 DE JUNIO DE 2026).
