PT: presión, no quiebre

Marcelo Salinas | En órbita: En política hay costos que ningún aliado quiere pagar. Ese es el caso de Marybel Villegas con el PT. La exaspirante a la coordinación estatal de Morena se quedó sin gubernatura, sin la curul que ocupaba como suplente de Elda Xix en San Lázaro y advierte que tiene pláticas con otros partidos, incluido el petismo. En la dirigencia estatal del PT la respuesta es seca: no hay conversaciones, no hay oferta, no hay candidatura.
«Nosotros estamos apostando a la unidad y esperamos los tiempos oficiales para confirmar la coalición«, ataja el comisionado Gerardo Rodríguez. Es la forma institucional de asegurar que no van a dinamitar la alianza por un perfil externo.
Dar a Marybel una posición pondría en riesgo todo acuerdo con Morena. Si el PT no consiguió esa concesión para Rafael Marín, que sí fue su candidato, menos la va a conseguir para quien desconoció encuestas, acusó fraude y culpó a su propia dirigencia. Es elemental.
Otra voz con peso en el partido lo resume sin rodeos: «No lo vale políticamente. En Quintana Roo no se puede dar una candidatura en tales condiciones. Tal vez en otros estados, aquí no«.
Un intento por colarse en Benito Juárez sería todavía menos viable. Ni Morena ni sus aliados van a entregar Cancún a una aspirante que rompe con todos. Con Gino Segura como coordinador estatal inamovible y con Mara Lezama como jefa política de la 4T (con aprobación alta en todos los niveles), la joya del Caribe será para alguien en plena sintonía y con disposición para la gobernanza, no para la confrontación permanente.
El PT maneja sus propios tiempos, tensa, aunque no rompe. Sabe que su fuerza está en negociar donde sigla. Ahí aparecen sus cuadros reales: Nivardo Mena en Lázaro Cárdenas, en busca de una posible reelección, y los distritos locales donde el partido tiene presencia y trabajo territorial.
Atrás quedó la aspiración de pedir dos o tres municipios, un distrito federal y varios locales. Hoy esa pretensión se ve lejana, porque Morena y Verde acaparan la distribución y no están en modo de ceder plazas por presión.
La disputa de fondo no es si el PT se va de la 4T. No se va. La disputa es cuánto tendrá que conceder Morena para mantener unido al bloque y cuánto podrá capitalizar el PT su lealtad en espacios de poder y candidaturas competitivas.
Morena quiere unidad, pero no a costa de perder el control de sus decisiones internas. El PT quiere peso, pero no al precio de comprar conflictos ajenos.
En esa ecuación, donde se cruzan gobernabilidad, lealtad y rentabilidad electoral rumbo a 2027, no aparece Marybel Villegas ni otro perfil ajeno y distante al grupo que opera y decide.

(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
MIÉRCOLES 21 DE OCTUBRE DE 2026).