Paños fríos

Marcelo Salinas|En órbita: Morena decidió bajar la temperatura. Hay momentos en los que esperar también es una forma de operar.
La versión de que el partido había detenido los nombramientos de las coordinaciones estatales rumbo a 2027 tiene una parte cierta y otra que conviene matizar: Morena ya había definido posiciones (Aguascalientes, Campeche, Colima, Querétaro y Sinaloa), pero no existe el calendario que circuló en redes para anunciar, de manera consecutiva, al resto de las coordinaciones, incluida la de Quintana Roo. La dirigencia nacional lo desmintió expresamente.
En Quintana Roo la pausa es aun más evidente. La definición que muchos daban por inminente no ocurrió. Incluso se ha señalado desde el ámbito estatal que el proceso podría extenderse un par de semanas, mientras continúan las valoraciones.
¿Es una mala noticia para quienes esperan el nombramiento? No necesariamente. Los paños fríos tienen beneficios políticos.
Primero, permiten bajar la presión entre los grupos que miden fuerzas en distintos ámbitos de acción.
Segundo, evitan que una decisión tomada sin consenso total deje heridas difíciles de cicatrizar.
Tercero, le dan a la dirigencia nacional algo que en estos procesos tiene un valor extra: margen de maniobra.
No es lo mismo elegir al perfil mejor posicionado en una encuesta (con valoración política por añadidura), que construir la unidad suficiente para enfrentar una gran elección, por muy ganable que parezca, como la de Quintana Roo.
Morena ya entró en la recta final del proceso interno para el que se buscan las mejores cartas que presentará en las boletas de junio. Lo que sigue será cerrar filas. Esa operación corre en simultáneo, sobre todo en los casos con mayor tensión.
Ese es justamente el punto. En Quintana Roo la disputa no ha sido inofensiva. Compiten aspirantes con estructuras, aliados, intereses y expectativas propias. Por lo mismo, anunciarlo en un escenario con altísima presión, puede convertir una diferencia interna en una ruptura.
Esperar unos días permite medir reacciones, calmar ánimos, ordenar y, sobre todo, preparar el terreno para que quien resulte elegido tenga posibilidades de convertirse en candidato competitivo, adentro y afuera.
Morena llega a esta etapa después de días políticamente complicados. Por eso los paños fríos pueden significar mucho más que una simple pausa. En el fondo, es una estrategia para evitar que la definición del 27 empiece con una fractura irreparable el 26.
Para Quintana Roo, los paños fríos no son una señal de debilidad, sino una necesidad política. Morena puede darse el lujo de esperar unos días; lo que no puede darse, es el lujo de equivocar una decisión que trazará buena parte de su ruta, con municipios y distritos también en juego.
Ganar parece sencillo; llegar en unidad, no tanto.

(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
LUNES 31 DE AGOSTO DE 2026).