Ojo en el sur

Marcelo Salinas | En órbita: En política no hay retornos inocentes: el séptimo regidor de José María Morelos, Francisco Puc, “Xiximak”, volvió a su silla en el Cabildo después de un engorroso episodio jurídico–político que lo mantuvo fuera del Ayuntamiento. Su reincorporación no fue tersa ni discreta. Regresó con agenda propia y con declaraciones que, inevitablemente, ponen presión sobre la administración de Erik Borges, «El Rebelde».
Apenas rindió protesta de nuevo, Puc lanzó tres dardos directos. El primero: solicitar información sobre los 39 millones de pesos observados por la Auditoría Superior de la Federación. No es un tema menor. Cuando la ASF observa recursos federales, la sombra no es política, es técnica. Cuando se habla de esa magnitud en un municipio pequeño, el impacto es más delicado.
El segundo punto es la nómina. «Xiximak» anticipó que la fiscalizará porque —según dijo— tiene información de trabajadores que ganan menos del salario mínimo, mientras otros perciben “sueldos de locura”. Si logra documentarlo, el golpe no sería solo administrativo, sino moral: la desigualdad interna como síntoma de evidente desorden.
El tercer señalamiento es simbólico, aunque no menos relevante: el reglamento interno del Ayuntamiento data de 1995. Operar con reglas del siglo pasado es más que una anécdota.
Con estas banderas, no solo regresó, sino que aspira posicionarse. Se coloca como contrapeso interno y como voz incómoda en el Cabildo. Sin embargo, su propio horizonte no está despejado del todo, porque el «expediente vivo» por violencia política de género que enfrenta podría convertirse en un muro jurídico si busca la candidatura a la presidencia municipal en 2027, por Movimiento Ciudadano, como está previsto. En tiempos donde ese tipo de sanciones tiene consecuencias electorales reales, el tema da para seguirlo de cerca.
Así, Morelos entra en una etapa interesante: un regidor activo, una administración bajo escrutinio y una disputa que, aun cuando no es electoral, ya huele a 2027.
La pregunta no es si habrá tensión. La pregunta es quién resistirá mejor el desgaste.

DESORBITADO
Todo el sur del estado promete no decepcionar en tensión política hacia el próximo año de comicios, porque en Othón P. Blanco la situación se torna de interés general con el acomodo de Luis Gamero en el oficialismo, quien inquieta a propios y extraños.
En Bacalar, la mediocre gestión de «Chepe» Contreras no tiene tranquila a la 4T.
En Carrillo, la situación no es mucho mejor.

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