Marcelo Salinas | En órbita: En Cancún surgió un ánimo político distinto. Desde hace algunas semanas, en diferentes círculos políticos, se habla de la posibilidad de que una mujer de la 4T sea candidata a la gubernatura de Quintana Roo en 2027 y, naturalmente, ahí aparece Ana Paty Peralta en la primera fila. Sin discusión.
Gobernar desde 2022 el municipio más poblado de la entidad no solamente le ha permitido aumentar sus experiencias política y administrativa, sino también consolidar una presencia permanente en el movimiento más allá de Cancún. Su victoria con números históricos en Benito Juárez en 2024 la posicionó como esa «candidata natural».
No se sabe el género que elegirá Morena para la próxima batalla, aunque la presidenta Claudia Sheinbaum dio pistas sólidas recientemente. Allí radica una de las principales dudas preelectorales. Pero méritos tiene:alta aprobación en encuestas nacionales; la obra pública con justicia social es un pilar de la buena imagen de su gobierno; ha desarrollado una gestión orientada al bienestar y los servicios; su administración despliega proyectos sociales y culturales bien recibidos por la comunidad, y la promoción de la seguridad no tiene receso.
Abundan los ejemplos al respecto. Su alta aprobación no solo se explica por cifras positivas en las encuestas, sino por una combinación de gestión cercana a las necesidades cotidianas; la promoción de los servicios comunitarios; la entrega constante de obras, y una comunicación abierta con la población mediante las Audiencias y el Día del Pueblo.
Dichos factores refuerzan la percepción de eficacia y de compromiso con las familias de Cancún. En un contexto de efervescencia política como el actual, todo aquello suma en su cuenta personal.
Se dice que en política no hay destinos escritos, pero sí dinámicas que se construyen con trabajo, resultados y narrativa. Ana Paty ha logrado articular esos tres elementos.
Si Morena opta por una mujer en 2027, su nombre no aparecerá por azar ni por cuota. Pocas figuras combinan posicionamiento, estructura territorial y aprobación ciudadana. En la 4T, eso pesa.
La contienda interna es una conversación en voz baja; sin embargo, cuando la charla empieza a repetirse en múltiples espacios, deja de ser rumor y se convierte en tendencia.
En su entorno aseguran que está lista para todo.
(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
LUNES 16 DE FEBRERO DE 2026).
