Lecciones de Coahuila

Marcelo Salinas | En órbita: La elección para renovar el Congreso de Coahuila dejó algo más relevante que el triunfo del PRI: exhibió las limitaciones reales de una oposición que sigue sin encontrar rumbo ni narrativa nacional.
Es cierto que el priismo ganó. También es cierto que lo hizo en una entidad que históricamente ha sido uno de sus principales refugios políticos, donde conserva estructuras, liderazgos y una operación territorial que ya desapareció en buena parte del país.
Por todo aquello el resultado difícilmente puede interpretarse como un punto de inflexión nacional o como el inicio de una recuperación generalizada. Más aún cuando sobre el proceso continúan rondando cuestionamientos y acusaciones que han alimentado el debate sobre la legalidad de algunas prácticas denunciadas durante la contienda.
En ese contexto, la elección parece confirmar una realidad conocida: el PRI todavía puede defender algunos espacios, pero no significa que haya revertido la pérdida de influencia que ha sufrido durante los últimos años.
En estados gobernados por la Cuarta Transformación, como Quintana Roo, el resultado fue observado sin sobresaltos. Nadie ignora que existen bastiones opositores, aunque tampoco hay elementos para concluir que la correlación de fuerzas nacional se haya modificado de manera significativa.
La verdadera señal de alerta parece estar en otro lado. El PAN llegó a esta elección como parte de su proceso de relanzamiento político y terminó enfrentando un escenario desastroso: perdió el registro local. Un golpe difícil de minimizar para quien presume ser la principal fuerza opositora del país.
La derrota adquiere todavía más relevancia porque varios cuadros panistas locales participaron activamente en la estrategia desplegada en Coahuila. El desenlace obliga a una reflexión interna que ya comenzó en distintos comités estatales, incluido Quintana Roo.
En el estado, tampoco el PRI tiene mucho margen para celebrar. La realidad local muestra a un partido disminuido, con escasa capacidad de crecimiento y con dificultades evidentes para recuperar la relevancia que tuvo en otros tiempos. Los resultados de Coahuila (como antes los de Durango o Veracruz), no alcanzan para modificar dicha percepción.
A la lista de pendientes también habría que sumar a Movimiento Ciudadano, que igualmente sufrió un revés al perder el registro en ese estado del norte. Un dato que contradice la narrativa de quienes lo ven como la alternativa llamada a encabezar a la oposición rumbo al 2027.
La conclusión parece clara: mientras Morena y sus aliados mantienen una posición dominante en gran parte del país, PRI, PAN y MC continúan atrapados en sus propias debilidades.
En Quintana Roo esa realidad se percibe con especial nitidez: una oposición fragmentada, sin proyecto común y todavía lejos de representar una amenaza seria para la maquinaria oficialista.

(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
MIÉRCOLES 10 DE JUNIO DE 2026).