Marcelo Salinas | En órbita: Movimiento Ciudadano ha tenido bajas en los últimos meses. Empezó con el regidor Jorge Portilla (cuya salida era una “bola cantada” en Tulum) y siguieron Gustavo Pech, regidor chetumaleño, y Paola Cervera, ex secretaria de Organización y Acción Política del partido y quien formaba parte de la Comisión Operativa desde el cambio en la dirigencia.
Lo de Portilla fue un golpe durísimo, aunque previsible. Lo de Gustavo Pech, hijo del ahora exdirigente estatal, hizo poco ruido: políticamente, no le ha ganado a nadie. Lo de Cervera es distinto: en 2022 obtuvo casi 10 mil votos como candidata a diputada por el distrito 15 y, de hecho, buscaba disputar nuevamente esa posición rumbo a 2027. También precandidata a la presidencia en 2024.
Voces de la nueva dirigencia, sin embargo, minimizan las salidas. Para quienes hoy construyen equipo y posiciones rumbo a la elección, ni Pech ni Cervera alteran el tablero. Es, dicen, solo una cuestión mediática. Puede ser.
La salida de Cervera pudo deberse a que no se consultaran nombramientos y decisiones en esta nueva etapa. El problema es que eso mismo padecieron quienes ahora mandan cuando José Luis Pech Várguez tenía el control del partido: decisiones unilaterales, desencuentros y boicot. En 2024, incluso, desde el propio MC se le acusó a él de conspirar contra el proyecto de Lidia Rojas Fabro en la capital, la más aventajada de las «fichas naranjas» en Quintana Roo. La política tiene memoria.
Por eso la pregunta ya no es cuántos se van, sino qué le queda después de las renuncias. ¿Habrá otras? Es posible. El propio Pech Várguez podría terminar ayudando a otro proyecto fuera de MC (como en la 4T), aun cuando encamina su candidatura al distrito 2 federal. Si ocurre, sería una señal más de la disputa interna que el partido intenta contener.
Paradójicamente la salida de Cervera también ordena el escenario en Othón P. Blanco. Lidia queda como carta para la presidencia municipal; Erika Cornelio toma fuerza en el distrito 15; Christian Flores o Carlos Mario Vera en el 14, y Mario Redondo en la planilla para el Ayuntamiento.
Tener nombres no significa tener estructura. Es el verdadero reto de Movimiento Ciudadano en Chetumal, presentada como una prioridad nacional: construir territorio, organizar colonias, sumar operadores, cuidar representantes, movilizar votantes y, sobre todo, mantener cohesionada a una militancia que observa cómo se modifica el mando.
También necesita demostrar que puede crecer sin seguir perdiendo cuadros. Un tema es restar importancia a un par de renuncias y otro muy distinto es recuperar después el territorio, los votos y la confianza que quizá se van con ella. El equipo de mando actual tiene todo eso, pero no puede darse el lujo de perder más aún.
Si la capital es una prioridad nacional como aseguran, MC tendrá que demostrarlo donde realmente cuenta: en las urnas. Será la verdadera prueba.
(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
VIERNES 11 DE SEPTIEMBRE DE 2026).
