Marcelo Salinas | En órbita: El fin de semana pasado concluyó una etapa que dejó algo más que reuniones y discursos: las asambleas informativas de Morena en Quintana Roo terminaron por ofrecer una fotografía bastante clara de cómo se mueve hoy la contienda por la candidatura a la gubernatura de 2027.
De los cinco aspirantes, solo dos estuvieron presentes en el encuentro: Gino Segura y Ana Paty Peralta. El dato, por sí mismo, podría parecer circunstancial, pero en política pocas veces los hechos aislados lo son cuando coinciden con una tendencia que viene repitiéndose.
Eso es precisamente lo que ha ocurrido. En este espacio hemos sostenido que la carrera comienza a perfilarse entre dos nombres. Lo reflejan las encuestas, las lecturas de analistas y las expresiones de distintas figuras políticas que conocen de cerca el escenario estatal.
Gino y Ana Paty aparecen, cada uno desde su propia fortaleza, como los perfiles que han logrado mayor posicionamiento en esta etapa.
El primero ha construido durante años una operación política que hoy tiene presencia territorial y vínculos con distintos sectores.
La segunda llega con el peso de haber gobernado el municipio más poblado del estado y con una estructura que también ha demostrado capacidad de movilización.
Ambos tienen activos distintos. Ambos enfrentan retos diferentes. Algo los coloca en una misma foto: son quienes concentran buena parte de la atención política entorno a la sucesión.
Morena apenas está entrando a la fase decisiva de un proceso que tendrá mediciones, valoraciones, negociaciones y, sobre todo, una definición política que corresponderá a la dirigencia nacional.
Sería un error ignorar las señales. Las asambleas no decidieron la candidatura. Tampoco establecieron un ganador. Lo que hicieron fue mostrar, una vez más, quiénes tienen presencia, capacidad de convocatoria y disposición para caminar el territorio cuando la competencia comienza a subir de temperatura.
La política tiene sus tiempos, pero también tiene sus fotografías. La del fin de semana pasado dejó un mensaje difícil de pasar por alto: de los cinco nombres que están en la carrera, dos se despegaron con notoriedad.
Todavía no hay candidatura, pero sí hay tendencia. Cuando encuestas, actores políticos, analistas y hechos concretos empiezan a coincidir en una misma dirección, ya no se trata solamente de una percepción. Se trata de una señal, y las señales que se repiten terminan convirtiéndose en realidad.
(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
MIÉRCOLES 26 DE AGOSTO DE 2026).
