Marcelo Salinas | En órbita: Junto con desmentir las «noticias» contra ella y su familia, Ana Paty Peralta lanzó un mensaje oportuno estos días: considerar ya la definición de la coordinación estatal debido a la «guerra sucia».
El fondo del argumento es obvio frente a la explosión del golpeteo contra protagonistas del proceso en la 4T de Quintana Roo. Ana Paty ha sido, de hecho, uno de los «blancos». En esta recta final, a días de que se conozca el nombre, medios y redes han reproducido una información que la aspirante calificó «una mentira».
En un ala de Morena se cree que la denostación se debe a que ha ganado terreno por situarse en medio de un «fuego cruzado». En este espacio se ha explicado: Ana Paty es la mujer mejor posicionada y, con Gino Segura, representan el binomio con ventaja en la carrera.
Sus cualidades la dejaron en la primera línea de la sucesión, de donde no se mueve. Por eso su mensaje tiene peso. Es una voz autorizada y sensata dadas las circunstancias.
Entonces, ¿cuál sería el beneficio de apurar la designación? Terminar con la especulación. Morena no gana prolongando tanto más la incertidumbre que, a estas alturas, es aprovechada por quienes encontraron un terreno fértil para el tiroteo.
Una definición pronta no evita la guerra sucia, pero sí le quita oxígeno. Con un nombre sobre la mesa, las versiones sobre quién sube, quién baja y quién es el verdadero favorito perderían buena parte de su combustible.
Algo más: permitiría ordenar la casa. La competencia interna terminará y comenzará la etapa más complicada: construir unidad. Los distintos grupos tendrán que asumir una nueva realidad.
El verdadero riesgo no está en las diferencias entre aspirantes, eso es natural en cualquier proceso político. El problema aparece cuando esas diferencias se convierten en confrontación permanente y terminan contaminando al partido completo.
La designación permitiría, además, que quien resulte elegido tenga tiempo para tender puentes, sumar a quienes participaron y comenzar a construir una estructura común. Los que no resulten favorecidos tendrán que decidir si quieren ser parte del proyecto o quedar atrapados en la disputa.
La propuesta de Ana Paty debe escucharse. No solo porque es uno de los «blancos» de la guerra sucia, sino porque el episodio demuestra el costo de mantener abierta la definición.
Morena tiene la oportunidad para demostrar que sabe administrar sus tiempos.
Si el nombre ya está suficientemente maduro, presentarlo cuanto antes podría ser la mejor manera de apagar el ruido, ordenar a los grupos y concentrar las baterías en lo que viene.
(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
VIERNES 4 DE SEPTIEMBRE DE 2026).
