Heridas abiertas

Marcelo Salinas | En órbita: Poco y nada le duró la sensatez a Rafael Marín. Después de reconocer la victoria de Gino Segura en la interna de la 4T Quintana Roo y explicar las claves de su propia derrota, este fin de semana reapareció con un discurso confrontacional, muy diferente al expresado el día 15 pasado, en el marco de la designación.
Durante un festejo cumpleañero este sábado, Marín dijo frente a un auditorio: “El hecho de que se hayan quedado estas gentes con la gubernatura, no quiere decir que se van a quedar con el estado (…) Nosotros tenemos a la gente; la gente está con nosotros, y vamos a ver cómo vamos a transitar de aquí en adelante”.
Cuando el tercer lugar de la encuesta pide «calma», «confianza» y «paciencia», ¿quiere decir que sus seguidores lo presionan para buscar el choque con su partido, sus liderazgos y sus dirigentes? Quizá por ello cunde el rumor de un PT fuera de la 4T, con todo y candidatos.
La otra pregunta obvia: ¿A quiénes se refiere con «estas gentes»? Para quien no recuerde o prefiere confundir: la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, detalló que los elegidos ganaron la medición y cuatro ejercicios espejo, por lo que la decisión quedó confirmada, y que no habrá segundas rondas en los estados ya presentados. En un tono similar ha declarado Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones. Incluso, analistas de la Ciudad de México sugieren que la presidenta Claudia Sheinbaum habría «palomeado» las 10 coordinaciones ya listas.
Quintana Roo no es un botín. Sus municipios y distritos no son tajadas de un pastel. Deben competir en buena lid cuando llegue la oportunidad.
La carrera estatal terminó y la decisión, tan clara como inobjetable, fue tomada: Gino es el coordinador de la 4T en Quintana Roo y trabaja en dicha dirección, con el respaldo del procedimiento que la dirigencia nacional estableció para definirlo.
Si Marín pretende conservar capital político, el siguiente paso no debería ser desconocer las reglas que aceptó de principio a fin, sino demostrar que sabe qué hacer con el resultado.
Mantener aspiraciones en un grupo no significa convertir la inconformidad en ruptura, a menos de que solo sean “ambiciones vulgares”, como las calificó López Obrador. En caso contrario, si prefiere romper, ¿no es mejor ser categórico, sin amagues?
La política ofrece muchas rutas después de una derrota, pero no todas conducen al mismo destino. Toca saber si Marín quiere construir dentro del proyecto que dice representar o comenzar a caminar hacia afuera. Esa, más que la interna perdida, será la decisión que termine definiendo su futuro político, y probablemente el de los suyos.