El PAN ya se muestra

Marcelo Salinas | En órbita: El PAN Quintana Roo ya mueve sus fichas rumbo al 2027 electoral. Así lo confirman la incorporación del regidor de Tulum, Eugenio Barbachano, y las pláticas sostenidas con Gustavo Miranda para la gubernatura, «Chanito» Toledo en Playa del Carmen y Greg Sánchez en Cancún. Aun cuando no se reconocen ni se niegan públicamente, ya ocurrieron.
Ayer ofrecieron una conferencia de prensa con ese motivo Reyna Tamayo, dirigente estatal; la senadora Mayuli Martínez, y el diputado federal Ernesto Sánchez Cordero. Es el grupo panista en el poder. El que decide. Los díscolos han quedado sin espacio en un momento clave y fuera de la toma de decisiones.
Barbachano llega tras haber recorrido un camino propio. No nació políticamente en una estructura partidista: llegó al Ayuntamiento para conocer cómo funciona un gobierno y, después de esa experiencia, decidió asumir una posición política definida.
Ahí está el valor de su incorporación, dice el PAN: para un partido que busca reposicionarse en Quintana Roo, sumar ciudadanos con trayectoria propia puede ser más importante que engrosar padrones.
La presidenta estatal, Reyna Tamayo, insiste en que el PAN propone ser un partido más abierto a la ciudadanía y con resultados.
Los nuevos estatutos establecen objetivos, metas e indicadores para evaluar el trabajo de las estructuras y vincular incluso la asignación de recursos con el cumplimiento de esas metas. Los rebeldes sin causa no lo entienden así. De ahí los berrinches en sus giras de medios.
En esa lógica, Barbachano encaja en el nuevo discurso. Su llegada es presentada como una coincidencia de principios y no como una búsqueda de refugio político.
En ese contexto surge otro dato que no puede pasar inadvertido. El PAN necesita dejar de ser un partido que solo habla con sus militantes. Si pretende competir, tiene que ampliar su base, atraer ciudadanos y construir perfiles que tengan presencia propia antes de colocarse bajo sus siglas.
Por supuesto, una adhesión o un par más no transforma por sí sola la correlación de fuerzas, dominada por la 4T. Tampoco lo convierte automáticamente en alternativa. Para ello hacen falta estructura, candidatos competitivos, organización territorial y capacidad para conectar con la ciudadanía.
El PAN empieza a entender algo elemental: para competir no basta con esperar el desgaste de los gobiernos. Debe construir una opción. Esa construcción inicia, precisamente, cuando los partidos dejan de mirarse al espejo y miran hacia afuera.
El verdadero desafío será convertir los fichajes que presentarán periódicamente en una nueva identidad, que realmente guste al electorado.
Por ahora, está mostrando lo que tiene para jugar el 27.

(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
MIÉRCOLES 19 DE AGOSTO DE 2026).