Cero observaciones

Marcelo Salinas | En órbita: La fiscalización suele verse como amenaza, pero cuando se hace bien -y se supera-, se convierte en un activo para los gobiernos. Eso acaba de ocurrir en el Puerto Morelos de Blanca Merari, donde tuvieron «cero observaciones» de la Auditoría Superior de la Federación al ejercicio de recursos federales 2024.
Dicho de otra forma, cada peso fue aplicado conforme a la norma. Desde el «día uno» la administración municipal cerró filas en torno a la transparencia, la rendición y la legalidad, para abatir las grietas que dejaron los de antes.
Para el gobierno municipal encabezado por Blanca Merari el mensaje es claro: la disciplina administrativa sí rinde frutos, no solo en papel. La comprobación de un manejo eficiente y honesto robustece la credibilidad institucional; ese intangible que define la relación entre autoridad y ciudadanía.
No es un dato aislado. Para nada. Es el cuarto año consecutivo que el gobierno actual cumple con estándares de rendición de cuentas. En un municipio que hace no mucho enfrentaba una declarada «quiebra técnica», el contraste es evidente. Pasar del desorden financiero a la validación plena de la autoridad fiscalizadora no es casual: es el resultado de las decisiones políticas y administrativas consistentes.
El impacto no se queda solo en el gobierno. La fiscalización positiva también envía señales al entorno económico. Para el sector empresarial, saber que los recursos públicos se manejan con orden reduce incertidumbre y eleva la confianza. Donde surgen cuentas claras, son mejores las condiciones para invertir, crecer y generar empleo.
En el ámbito social, los beneficios son tangibles. No se trata solo de números auditados, sino de calles construidas, espacios públicos rehabilitados e infraestructura que mejora la vida cotidiana. Es obra pública que se ve y se usa.
En tiempos donde la desconfianza suele dominar la conversación pública, casos como el de Puerto Morelos despiertan otro relato: la de gobiernos que entienden que rendir cuentas no debilita, sino fortalece.
Hoy, ese municipio, el más joven de los 11 de Quintana Roo, proyecta un futuro distinto al que tenía cuando asumió Blanca Merari en 2021. La diferencia está en cómo se administran los recursos y en cómo se responde cuando alguien revisa.
Visto así, la fiscalización no es un obstáculo. No lo ha sido en Puerto Morelos. Blanca Merari lo resume así: “Con hechos, con palabra cumplida, estamos construyendo el futuro”.

(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
MIÉRCOLES 25 DE MARZO DE 2026).