Marcelo Salinas | En órbita: La confirmación de que Ana Paty Peralta solicitará licencia temporal a la presidencia municipal de Benito Juárez para participar en el proceso interno de Morena rumbo a 2027 abre una nueva etapa en la política quintanarroense.
No se trata únicamente de un movimiento administrativo ni de una sustitución momentánea en el gobierno municipal. En realidad, es una de las primeras señales visibles de que la sucesión estatal toma forma y fuerza.
La presidenta aparece desde hace tiempo entre los perfiles mejor posicionados dentro de Morena para competir por la gubernatura. Su eventual separación del cargo, aunque sea por unos meses, forma parte de una dinámica política que se acelerará conforme avance el calendario electoral.
Por eso la conversación ya no gira solamente en torno a quién se va, sino también a quién se queda. Hasta ahora, una versión apunta al secretario general del Ayuntamiento, Pablo Gutiérrez, quien ya tuvo la responsabilidad de encabezar el gobierno municipal como encargado de despacho durante el proceso electoral de 2024.
En aquel momento, las evaluaciones internas fueron positivas y se le reconoció capacidad para mantener estabilidad y operación política. Además, forma parte del círculo cercano tanto de Ana Paty como de la gobernadora Mara Lezama.
Sin embargo, el escenario no está definido hasta hoy. También se menciona a la primera regidora Landy Pantoja, mientras que en distintos espacios políticos se habla incluso de una alternativa que todavía no ha salido a la luz pública.
Como suele ocurrir en estos casos, la decisión final dependerá menos de nombres individuales y más de los equilibrios políticos que Morena quiera construir rumbo al próximo proceso electoral.
La coyuntura es muy especial. Cancún atraviesa probablemente uno de los periodos más favorables de los últimos años. La coordinación entre el municipio, el gobierno estatal y la Federación ha generado una capacidad de gestión poco común, traducida en obras, servicios, inversión pública e infraestructura estratégica.
Buena parte de ese avance ha sido posible gracias a un presupuesto histórico que ha permitido al gobierno municipal impulsar proyectos de alto impacto para la ciudad.
A ello se suma el respaldo permanente de Mara Lezama, quien mantiene a Benito Juárez como una prioridad dentro de la agenda estatal y ha facilitado una estrecha coordinación institucional.
Del lado federal también existe una apuesta evidente. Esa visión se ha reflejado particularmente en Benito Juárez mediante inversiones y obras que están modificando el rostro urbano.
Por ello, la discusión de fondo no debería centrarse únicamente en quién ocupará temporalmente la silla municipal. Lo verdaderamente relevante será la capacidad de mantener la continuidad de un proyecto político que concentra respaldo popular, estructura de gobierno y recursos institucionales. Porque mientras se define una sustitución temporal, también comienza a dibujarse una parte importante del mapa político que marcará el futuro de Quintana Roo en 2027.
(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
MIÉRCOLES 17 DE JUNIO DE 2026).
