Arrasar o retroceder

Marcelo Salinas | En órbita: En la 4T están entendiendo algo fundamental rumbo al 2027: la disputa no será únicamente por la gubernatura. El tablero también lo componen los municipios. Allí se construye estructura, operación, relato y cercanía social. Allí se gana o se pierde el ánimo ciudadano. Por ello el objetivo interno no parece menor: volver a ganarlo todo, incluidos los distritos.
La apuesta es repetir la fórmula de dominio político que llevó a Morena y sus aliados a controlar Quintana Roo, de norte a sur.
Pero el escenario ya no es idéntico al de hace algunos años. La oposición perdió poder, aunque no desapareció. En los últimos procesos comenzó a mostrar señales de crecimiento, organización y competitividad en territorios donde antes parecía borrada del mapa. Ese dato debería prender alertas. Basta mirar al crecido Movimiento Ciudadano en municipios clave.
Mientras desde el centro del movimiento se habla de continuidad, de consolidación y hasta de un nuevo “Plan C”, hay municipios que simplemente no están entregando buenas cuentas políticas ni administrativas. Eso, inevitablemente, termina afectando la estrategia general.
Tulum, con Diego Castañón, sigue arrastrando cuestionamientos y desgaste en medio de uno de los territorios más importantes por su peso turístico y económico.
Cozumel, con José Luis Chacón, tampoco termina de consolidar una narrativa fuerte de gobierno ni de control político absoluto.
Othón P. Blanco, encabezado por Yensunni Martínez, continúa enfrentando problemas que impactan directamente en el humor social de la capital.
En el Bacalar de «Chepe» Contreras las dificultades son evidentes y podrían impactar en la sucesión.
José María Morelos, con Erik Borges, tampoco aparece como un referente de fortaleza electoral rumbo al futuro inmediato.
No se trata únicamente de percepción. Los municipios son plataformas de movilización. Si un ayuntamiento se debilita, se erosiona también la estructura territorial. Cuando aquello ocurre, la oposición encuentra oxígeno.
Por eso en la 4T comienza a crecer la idea de que es momento de ajustar. De apretar. De corregir antes de que el desgaste avance más, porque el poder también se pierde desde abajo.
En paralelo, empieza a verse otra necesidad: respaldar desde ahora y con todo a perfiles competitivos rumbo al 27: consolidar cuadros con capacidad real de operación, narrativa y cercanía, como pasa con Renán Sánchez Tajonar, quien apunta a Cozumel con gran respaldo del oficialismo. Otro es Luis Gamero, en Chetumal, quien avanza cada semana en dicha dirección.
La elección intermedia y la presidencial pasada dejaron una lección clara en varias zonas del país: Morena sigue siendo fuerte, aunque no es invencible; mucho menos cuando los gobiernos locales dejan espacios abiertos a la inconformidad.
Si la intención real es otro “Plan C” en Quintana Roo, entonces no bastará con la fuerza nacional de la 4T. También deberán resolver lo municipal. Allí puede estar la diferencia entre arrasar o comenzar a retroceder.

(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
MIÉRCOLES 13 DE MAYO DE 2026).