Al PRI lo deja su gente

Marcelo Salinas | En órbita: El PRI sigue desmoronándose en Quintana Roo. Esta semana se conoció que Ana Arana dejó la dirigencia municipal del partido en Cozumel, considerado un bastión de antaño, cuna de exgobernadores.
Las causas que maneja la dirigencia estatal se limitan solo a «cuestiones personales«, pero quienes conocen los pormenores aseguran que no sintió el respaldo necesario y suficiente de las dirigencias, estatal y nacional, ni en los últimos meses ni de cara al 2027 de elecciones clave.
El relevo llegó en horas, pero eso no apaga los rumores. La realidad, deslizan, es que surgieron discrepancias profundas con el equipo que encabeza Cora Amalia Castilla Madrid, a quien la regidora no le agradeció en su carta dirigida a la militancia y a la opinión pública. Ni la mencionó.
Hace poco se fue Pedro Flota, un liderazgo respetado en el tricolor. Pedro Joaquín, otro liderazgo genuino de Cozumel, también ha expresado sus diferencias con el comité directivo estatal. Hoy es Ana Arana, quien, dicen voces experimentadas, estaba haciendo «un buen trabajo» en la isla. «Un cuadro joven, bien formado y con posibilidades de avanzar«, resume un exdirigente. 
En síntesis, se le está yendo su gente, porque no son perfiles improvisados ni recién llegados.
Lo de Cozumel se produce cuando el partido atraviesa una de las etapas más complicadas de su historia.
Aquel PRI que durante décadas dominó la vida política, hoy es una fuerza disminuida, que no sólo acumula derrotas electorales, sino que también pierde presencia, liderazgo y cuadros.
Hace tiempo que dejó de incidir en la agenda pública, suele llegar debilitado a los debates, ahora lo desprecia su socio más reciente (el PAN) y enfrenta una constante fuga de militantes que ya no encuentran incentivos para permanecer.
Se han marchado quienes lucharon por revertir el deterioro del partido, golpeado por años de errores, decisiones cupulares y desconexión con la ciudadanía.
La salida o el desgano de aquellos nombres deja la impresión de que el problema no está solamente en las campañas o en las candidaturas, sino en la incapacidad de renovarse de fondo.
Análisis aparte reclama lo de Acción Nacional, que hoy prefiere darle la espalda en el país, incluido el estado. Aquí, la dirigencia panista de Reyna Tamayo sostiene que es mejor no asociarse con el PRI, pues su marca parece tener un deterioro irreversible.
Aunque le vaya bien en Coahuila en las elecciones de este domingo -como vaticinan algunos-, el partido no tiene el vigor para motivar al resto del país, menos en un Quintana Roo donde ya no figura entre las fuerzas competitivas, tiene escasa representación y resiste a duras penas los embates de la 4T, que lo quiere todo nuevamente el próximo año.
¿Podría perder el registro local? La pregunta no es ociosa. 

(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
MIÉRCOLES 3 DE JUNIO DE 2026).