4T: lo que sigue

Marcelo Salinas | En órbita: Las 17 designaciones de Morena rumbo a 2027 marcan el inicio de una operación que debe convertirse en estructura, territorio y unidad. Cada estado tiene sus retos. No puede medirse con la misma vara a Quintana Roo, Chihuahua, Nayarit o San Luis Potosí, donde no habrá coalición.
Viene lo más interesante. El oficialismo adelantó tiempos para ganar margen; al colocar a sus coordinadores, perfila desde ahora la construcción electoral en 17 entidades.
El análisis pasa por identificar orígenes, respaldos y desafíos: si perdió el obradorismo más puro, qué gobernadores ganaron la interna, quiénes fueron desplazados, el avance del Verde, la pausa del PT y la cuestión de género, entre otros aspectos.
La lectura más nítida es que la encuesta importa, pero no explica por sí sola el tablero. La valoración política, la competitividad, la estructura, el territorio, la paridad y los acuerdos forman una ecuación más amplia. Por eso la dirigencia nacional decidió transparentar las encuestas.
Otro dato: la coalición no está totalmente resuelta. El PT aún cuestiona definiciones y no acompañó los últimos nombramientos. El Verde obtuvo más espacios de lo previsto. Morena tendrá que administrar esas diferencias sin que se conviertan en fracturas.
Ahí aparece una prueba más complicada: qué hacer con quienes no ganaron. Una encuesta termina en un día. Las consecuencias pueden durar meses. Quien quedó fuera puede aceptar, negociar, sumarse o tomar distancia.
En Quintana Roo, Gino Segura fue designado el 15 de septiembre y quedó en la antesala de la candidatura. Los números le fueron favorables de principio a fin. Dejó fuera a cuatro nombres con presencia y equipos propios. La designación fue reconocida y acompañada por llamados a la unidad.
Ahora viene el reto que marcará los próximos meses. Gino ya no necesita demostrar que puede ganar una interna. Lo hizo con notoria contundencia. Ahora debe demostrar que puede encabezar un proyecto que incluya a quienes no ganaron (si ellos quieren), mantener el diálogo con el PT (si ese partido quiere), y convertir la definición en una fuerza más amplia.
Situaciones como las de Rafael Marín y Marybel Villegas meten ruido. Aunque no alteren lo potente del proyecto, lo ideal es evitar fracturas visibles, porque el objetivo es el carro completo en 2027.
La 4T tiene territorio y estructura. Debe consolidar la unidad. En municipios como Othón P. Blanco saben cuánto vale la cohesión.
Las 17 designaciones dejaron una lección: elegir la coordinación es la mitad del trabajo. La otra mitad es lograr que todos caminen con la persona elegida.

(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
MIÉRCOLES 30 DE SEPTIEMBRE DE 2026).