Marcelo Salinas | En órbita: La política también se mide en la forma de competir, en la manera de asumir un resultado y, sobre todo, en lo que queda después de una contienda.
Ana Paty Peralta cerró un capítulo importante de su trayectoria y lo hizo con un activo que no se puede medir únicamente en votos o encuestas: estatura política.
Durante la interna de la 4T para definir la Coordinación estatal, la presidenta municipal de Benito Juárez participó con seriedad, recorrió territorio, dialogó con ciudadanos y colocó su nombre entre los perfiles que realmente tuvieron posibilidades de encabezar el proyecto rumbo a 2027.
Su saldo es positivo. Salió con mayor conocimiento, más relaciones políticas y un capital que trasciende las fronteras de Quintana Roo.
Su participación le permitió establecer nexos con dirigentes, cuadros nacionales y actores de distintos grupos de la 4T.
También mostró capacidad para competir sin romper y para regresar al gobierno municipal sin convertir la derrota en un conflicto. Eso importa en la evaluación posterior y de cara al 2027 de elecciones históricas.
Mientras otros pueden quedarse atrapados en la disputa interna, Ana Paty retomó inmediatamente su responsabilidad al frente de Benito Juárez, el municipio políticamente más relevante de Quintana Roo. Reasumió la presidencia municipal después de 83 días de licencia. Sin descanso ni amarguras.
Además, volvió con una carta que pocos pueden presumir: la aprobación ciudadana. Los ránkings nacionales de Mitofsky (y otras encuestadoras) la han situado de manera reiterada en los primeros lugares.
Dicho reconocimiento no desaparece porque una encuesta partidista haya favorecido a Gino Segura, su compañero de proyecto.
El proceso se suma a una trayectoria que todavía tiene mucho recorrido. Ana Paty regresa a Cancún con una administración que mantener, una ciudad que gobernar y un capital político mayor al que tenía cuando pidió licencia.
Conoce ahora mejor el tablero estatal y nacional, tiene nuevos interlocutores y ha probado que puede participar en una competencia de alto nivel sin perder de vista el proyecto político al que pertenece.
La política suele obsesionarse con quién gana y quién pierde.
Ana Paty concluyó la interna con algo que puede resultar más importante que una etiqueta temporal: estatura política.
(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
VIERNES 18 DE SEPTIEMBRE DE 2026).
