Marcelo Salinas | En órbita: En la política quintanarroense surgen señales que, juntas, dibujan una tendencia: el proyecto de Gino Segura avanza con una percepción cada vez más favorable. Encuestas, actores políticos, analistas y hechos concretos de alcance nacional coinciden en una lectura que ya no parece circunstancial.
Gino no construyó esta aspiración de un día para otro. Lleva años trabajando relaciones, acumulando experiencia y tejiendo una red que hoy le permite contar con apoyos diversos y un equipo que opera en distintos frentes.
Un punto suele perderse entre encuestas y redes sociales: una cosa es tener nombres alrededor de un proyecto y otra, muy distinta, contar con una estructura que conozca el territorio, camine las colonias y mantenga abiertos los puentes con la sociedad.
En una elección que todavía está lejos, pero cuya definición ya comenzó, esa diferencia puede ser determinante. Por eso vale la pena mirar quiénes están operando en las principales ciudades.
En Cancún aparecen Paco Carrillo, suplente de Gino en el Senado y operador con experiencia territorial; Jorge Sanén, presidente del Consejo Estatal de Morena, particularmente activo en el distrito 3 federal, y la diputada Paola Moreno, con presencia en el distrito 6 local. Para quienes conocen la geografía política de Cancún, esa correlación es trascendental. Es el corazón del mapa distrital.
Son tres perfiles que conocen Benito Juárez, el municipio más poblado, y que han desarrollado relaciones con estructuras políticas y distintos sectores sociales.
En Chetumal está Saulo Aguilar, con conocimiento de la capital y de la dinámica política del sur. Su eventual reelección o una posición plurinominal tampoco sorprendería.
En Cozumel, Renán Sánchez Tajonar, presidente del Congreso y dirigente del Verde, aparece como el perfil más firme para la coordinación municipal.
En Isla Mujeres está Édgar Gasca, con experiencia y conocimiento de una comunidad donde la cercanía pesa.
En Playa del Carmen, Abraham “Chore” Martín suma presencia y puentes.
La importancia de estos nombres no está solamente en cuánta gente puedan movilizar, sino en su capacidad para convertir una intención política en presencia real.
No son los únicos, solo que los mencionados sobresalen por su peso territorial. De ese lado juegan varios diputados y servidores públicos de los diferentes gabinetes.
La operación política verdadera se construye con conocimiento del territorio y de quienes lo habitan: presidentes de colonia, liderazgos vecinales, empresarios, organizaciones y representantes de distintos sectores.
Esa red no aparece en una encuesta. Se construye con años de presencia, cercanía y confianza.
Por todo ello, a las puertas de las definiciones, la operación territorial es un factor silencioso que termina haciendo «ruido».
Las elecciones se ganan con votos; antes de contarlos, hay que construir las condiciones para conseguirlos.
(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
VIERNES 21 DE AGOSTO DE 2026).
