Triste «luchita»

Marcelo Salinas | En órbita: Toca dimensionar el problemón que enfrentan los partidos de oposición en Quintana Roo que no encuentran una figura nueva, fresca o destacada para la gubernatura.
En las últimas semanas ha sonado Gustavo Miranda en Movimiento Ciudadano, PAN y PRI. Suena absurdo, pero es así. 
¿Cómo es que tres partidos que hasta hoy no van en alianza, con discursos diferentes y proyecciones tan distintas hacia el 27 tengan interés en el mismo perfil para la batalla más importante?
El tiempo apremia. El oficialismo lleva una enorme y notoria ventaja en esa carrera. Los tres rivales a la 4T no sorprenden con nombramientos o confirmaciones a semanas de que Morena tenga una eventual candidatura.
No están esperando eso, claramente. Pasa que no encuentran, ni en sus partidos ni en la ciudadanía, un cuadro con atractivos diversos para disputar aquella batalla.
En el PAN suena más la senadora Mayuli Martínez. Otra vez.
En el PRI la abogada Leslie Hendricks. Otra vez.
A ver: son cartas con números positivos al interior, aunque en los careos con Gino Segura o Ana Paty Peralta caen al sótano, muy por debajo de las expectativas que les sirvan para organizar un proyecto alternativo, como dicen pretender.
En Movimiento Ciudadano se hablaba de José Luis Pech Várguez, quien ahora iría por el distrito federal 2, o de Lidia Rojas, quien va por la revancha en Chetumal.
Son dos con números competitivos para ciertos cargos, no para cualquiera o no para la gubernatura. Por eso el supuesto interés por Miranda, aunque esa posibilidad parece diluirse con la nueva dirigencia. Miranda no es el nombre que necesitan.
Esa es la realidad con respecto a la batalla más relevante. Es una triste «luchita». A la guerra sin fusil.
Ahora bien. Con base en las cifras de hoy, la oposición crecería, si se dan ciertas condiciones, en pocos municipios y distritos locales.
En el MC hablan de tener chance en Othón P. Blanco, Morelos, Carrillo y Cozumel. Sin embargo, dicho análisis se explica por el desempeño de las autoridades locales, más que por el éxito partidista o el potencial imbatible de sus posibles candidatos. Yensunni Martínez, Erik Borges o José Luis Chacón dejan mucho que desear. Es la razón primordial.
La 4T trabaja para el carro completo. No piensa en perder ninguna pelea. Los números respaldan su idea en todo, o casi todo, salvo algún foco amarillo que se vislumbra en el mapa.
Queda tiempo para nombrar y definir. Es verdad. Pero da la impresión de que hay batallas perdidas. En ese caso, el PRI, por ejemplo, debiera optar por darlo todo en los distritos locales, para conservar su registro.
En definitiva, pesado por ahora el panorama para los opositores. 

(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
MIÉRCOLES 5 DE AGOSTO DE 2026).