La visita presidencial

Marcelo Salinas | En órbita: La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Quintana Roo no es una más en la agenda federal. Tiene un significado político y administrativo que vale la pena observar con interés.
La mandataria anunció ayer en La Mañanera que estará en el estado todo este fin de semana para atender asuntos específicos, varios de ellos planteados previamente por la gobernadora Mara Lezama en reuniones sostenidas en Palacio Nacional.
En meses recientes se ha vuelto frecuente ver a la gobernadora en la Ciudad de México para dialogar con la propia presidenta e integrantes del gabinete federal. Dichos encuentros ocurren con regularidad e incluso más de una vez por semana.
Lo evidente es una relación de cercanía institucional y confianza política que permite que los asuntos de Quintana Roo lleguen directamente a la mesa donde se toman las decisiones nacionales.
Los temas anunciados confirman la prioridad. El primero es Tulum: Sheinbaum visitará el Parque del Jaguar. El objetivo es atender inquietudes expresadas por hoteleros y comerciantes de la zona. Estarán figuras de primer nivel.
Se trata de uno de los destinos turísticos más importantes del país y cualquier ajuste en la relación entre desarrollo, conservación ambiental y actividad económica tiene repercusiones nacionales.
El segundo tema es el sargazo. Quintana Roo enfrenta nuevamente una temporada compleja, aunque también es cierto que el estado se ha convertido en referente internacional en la búsqueda de soluciones para un fenómeno que afecta a buena parte del Caribe y otras regiones del Atlántico.
La estrategia anunciada apunta a una visión más integral: contenerlo en el mar, reducir su impacto en las playas y avanzar en esquemas de aprovechamiento y reciclaje. Es un problema ambiental, turístico y económico que exige respuestas de largo plazo, y en el estado se buscan desde hace años.
El tercer asunto es el Tren Maya. La presidenta supervisará el avance del proyecto de carga y las primeras locomotoras destinadas a esa función. La apuesta es clara: pasar de una obra enfocada al transporte de pasajeros a una infraestructura con potencial logístico para mover mercancías y fortalecer la actividad económica del sureste.
Por supuesto, los temas públicos son solamente una parte de la visita. Los anuncios permiten conocer la agenda oficial, pero sería ingenuo pensar que no habrá conversaciones privadas sobre proyectos, inversiones, prioridades y definiciones políticas. El contexto político rumbo al 2027 es difícil ignorar.
Lo importante es que Quintana Roo no deja de estar en el radar presidencial. Tiene una gobernadora muy bien evaluada en los sondeos ciudadanos, es apreciada en Presidencia y es protagonista en el movimiento al que adhiere.
En tiempos donde la atención federal es un recurso escaso y disputado, aquello cuenta mucho.

(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
VIERNES 17 DE JULIO DE 2026).