¿Quién es morenista?

Marcelo Salinas | En órbita: En Morena comenzó otra competencia. No es sobre encuestas ni estructuras. Se trata de una discusión ya recurrente en la fase previa a las definiciones: ¿quién es realmente morenista?
El debate se escucha desde Isla Mujeres hasta Chetumal. Porque ahora todos quieren pintarse de guinda, incluso sin méritos. Se ve en las redes sociales, donde «fulano es de Morena«, aun cuando toda su vida pública han sido de otro partido.
Conforme se acercan las designaciones de las coordinaciones políticas de la 4T, algunos actores buscan construir una narrativa basada en la pertenencia, la antigüedad o la cercanía histórica con el movimiento.
No es un fenómeno nuevo. Ha ocurrido en prácticamente todos los procesos internos relevantes de Morena. La diferencia es que ahora se desarrolla en un escenario donde el partido gobierna el estado, controla los municipios más importantes y mantiene una posición dominante frente a la oposición tradicional rumbo a 2027.
En ese contexto el argumento de quién llegó primero o quién tiene mayores credenciales ideológicas vuelve a colocarse sobre la mesa.
Cancún ofrece hoy un ejemplo interesante. Jorge Sanén es uno de los perfiles que sobresale por su condición actual dentro del movimiento. Coordina la bancada en la XVIII Legislatura y además preside el Consejo Estatal del partido.
No es un cargo de responsabilidad simbólica. Su presencia se ha mantenido constante en espacios de decisión. Ha representado a Morena en reuniones de carácter nacional y en los encuentros con liderazgos de los partidos aliados.
Sanén conoce la dinámica interna del movimiento y forma parte de ese reducido círculo que participa en conversaciones donde se revisan estrategias y acuerdos políticos de primer nivel.
En esa dinámica no están los fundadores, quienes han perdido protagonismo el último tiempo, por distintas circunstancias. En el morenismo actual, ser fundador nada les garantiza. Los ejemplos sobran. Es una realidad.
Eso explica por qué algunos consideran a perfiles proactivos (como Sanén y algunos más) parte esencial de la estructura más consolidada del morenismo quintanarroense.
Mientras todo ello ocurre, Verde y PT también mueven piezas. Ambos partidos desarrollan procesos propios, exploran perfiles y buscan llegar fortalecidos a la mesa donde eventualmente se discutirán las posiciones de 2027. Es una lógica natural dentro de cualquier coalición competitiva.
Sin embargo, la correlación de fuerzas parece clara. Morena llega con ventaja. No solo por el peso electoral acumulado, sino por el control político que mantiene en los municipios más relevantes y en los distritos de mayor rentabilidad electoral.
Por eso la discusión sobre quién es más o menos morenista tiene un límite práctico. Al final, las decisiones no se resolverán únicamente por certificados de pureza partidista. Pesarán también la capacidad de ganar elecciones, construir acuerdos y sostener la hegemonía de un movimiento que seguirá siendo el actor dominante en Quintana Roo. En ello, tienen ventaja los morenistas del grupo que hoy dirige.

(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
LUNES 13 DE JULIO DE 2026).