Marcelo Salinas | En órbita: Antes de que se definan candidaturas, géneros o alianzas, hay una realidad que comienza a imponerse en Quintana Roo: la carrera por la gubernatura de 2027 ya está ordenando el tablero político en municipios.
Lo que ocurre en la disputa por la Coordinación de la Defensa de la 4T no solamente tiene impacto estatal, también está marcando el ritmo de quienes aspiran a presidencias municipales. No quedan exentas de ese ritmo diputaciones locales y diputaciones federales: pero en cuestión municipal, Othón P. Blanco refleja mejor dicha dinámica.
La capital del estado se perfila nuevamente como una de las plazas más importantes de la próxima elección. Por ello los movimientos comenzaron con anticipación.
En Morena, por ejemplo, Luis Gamero aparece cada vez más sólido dentro de la conversación interna. Aún no existen definiciones formales, pero las mediciones que circulan en el partido lo colocan en una posición competitiva y, poco a poco, otros aspirantes parecen asumir que hoy es uno de los perfiles mejor posicionados para buscar la presidencia municipal.
Del otro lado, Movimiento Ciudadano mantiene a Lidia Rojas como su figura más visible. Sin embargo, el panorama para los naranjas dejó de ser tan cómodo como parecía hace algunos meses. La salida de Jorge Portilla en Tulum provocó una sacudida que trascendió ese municipio y alcanzó a buena parte de la estructura estatal. La propia Lidia reconoció recientemente que el partido resintió el golpe.
MC atraviesa una etapa de cuestionamientos internos y de inconformidades con la dirigencia estatal. Al mismo tiempo, desde la oposición observan que Morena ha comenzado a ejecutar una estrategia eficaz para disminuir espacios de crecimiento a sus adversarios. La combinación de ambos factores explica parte de la preocupación que hoy prevalece en sectores del movimiento naranja.
Pero reducir la conversación únicamente a Morena y MC sería un error. El PAN también empezó a mover piezas. En sus filas observan con interés al diputado local Ángel Álvarez Cervera, a quien consideran uno de los perfiles con mayor trabajo territorial.
También aparece Oyuki Ramírez, mientras que el «Chino» Zelaya sigue circulando en algunos espacios de discusión interna.
En el PRI sucede algo parecido. Ahí se mencionan perfiles como Francisco Ortega y César Veira, cercanos a la dirigencia de Cora Amalia. La pregunta es si alguno de ellos logrará romper la lógica que hoy muestran las encuestas y las percepciones políticas.
Al menos por ahora, la disputa en Othón P. Blanco parece encaminarse hacia una polarización muy marcada: de un lado, quien represente a Morena y la 4T; del otro, quien encabece la apuesta de Movimiento Ciudadano.
La inclinación de alguno de esos dos partidos o de sus figuras pudiera, incluso, inclinar la balanza en una lucha tan cerrada, como se prevé.
Falta tiempo. Aunque las elecciones suelen comenzar bastante antes de que aparezcan las boletas. En Quintana Roo, particularmente en la capital, esa etapa ya empezó.
Los nombres todavía pueden cambiar. Lo que difícilmente cambiará es que la batalla por la gubernatura ya está empujando todas las demás piezas del ajedrez.
(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
VIERNES 3 DE JULIO DE 2026).
