Gran dilema en MC

Marcelo Salinas | En órbita: La salida de Jorge Portilla de Movimiento Ciudadano en Tulum no solo sacudió a la estructura naranja en ese municipio, también encendió alertas en otras plazas donde el partido había comenzado a construir expectativas reales de crecimiento, particularmente en Othón P. Blanco y José María Morelos. La preocupación alcanzó igualmente a Cozumel y Benito Juárez.

Lo ocurrido tampoco puede calificarse como una sorpresa. Desde hace meses circulaban versiones sobre la inminente renuncia del regidor tulumense.

Se le ubicaba cada vez más cerca de la 4T y de un eventual proyecto rumbo a la presidencia municipal de 2027.

Incluso, en algunos círculos políticos, se hablaba de otras alternativas partidistas, como el agonizante PRI. Lo único seguro era que su permanencia en MC parecía agotada.

El problema para Movimiento Ciudadano es que la salida ocurre en uno de los momentos más delicados para su narrativa de crecimiento.

Apenas días antes de su adiós, sus principales figuras presumían avances importantes en el norte y el sur del estado. La apuesta era clara: desplazar al PAN como principal fuerza opositora y consolidarse como la alternativa frente al bloque gobernante.


Por eso la renuncia de Portilla tuvo un efecto mayor al que podría sugerir un simple movimiento individual.


Lo interesante es que dentro del propio partido pocos responsabilizan a la 4T por haber atraído a un cuadro competitivo. Las críticas apuntan en otra dirección: una parte importante de la militancia y de los liderazgos locales considera que la raíz del problema se encuentra en la dirigencia estatal encabezada por José Luis Pech Várguez.


La historia viene de atrás. El relevo de la dirigencia debió concretarse desde finales del año pasado. Hubo convocatoria y condiciones para hacerlo. Sin embargo, por razones que nunca terminaron de explicarse públicamente, el cambio no ocurrió y Pech permaneció al frente de la organización.


La justificación habría sido evitar una ruptura interna que provocara la salida de un grupo político con peso específico dentro del partido. Paradójicamente, la estrategia parece haber generado el efecto contrario.


Hoy, entre muchos actores de MC, comienza a instalarse una idea de que Portilla no se fue por la 4T. Se fue por Pech. Esa percepción, sea o no completamente cierta, puede terminar siendo más dañina que la propia renuncia.


Porque si otros cuadros concluyen que el problema está en la conducción interna y no en las oportunidades políticas externas, la fuga podría extenderse hacia otros municipios donde el partido todavía conserva activos importantes.


Chetumal es uno de los casos que más inquietan. Ahí, la regidora Lidia Rojas se prepara para enfrentar una nueva batalla electoral frente a la 4T, pero ahora deberá hacerlo en medio de un contexto que golpea la imagen de estabilidad que Movimiento Ciudadano intentaba proyectar.


El asunto ya llegó a la dirigencia nacional. Dante Delgado y Jorge Álvarez Máynez conocen la dimensión del conflicto y saben que no se trata de una renuncia más.


La pregunta es cuánto tiempo dejarán pasar antes de intervenir. Movimiento Ciudadano aún conserva capital político en Quintana Roo y mantiene presencia en municipios estratégicos, pero ningún partido puede aspirar a crecer cuando sus conflictos internos generan más conversación que su propia propuesta política.

(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
MIÉRCOLES 1 DE JULIO DE 2026).