Marcelo Salinas | En órbita: Felipe Carrillo Puerto y todo el centro-sur de Quintana Roo recibieron ayer una de las noticias más importantes del último tiempo: el nuevo Hospital General será entregado antes de finalizar el año.
No se trata solo de concreto y acero en el corazón de la Zona Maya: se trata de bienestar, dignidad, calidad de vida y justicia social para una región históricamente rezagada en servicios fundamentales.
El nuevo recinto representa mucho más que un relevo. El actual quedó rebasado hace años: deteriorado, insuficiente y limitado a solo 30 camas para atender a una región con movilidad creciente. La nueva obra duplicará esa capacidad con 60 camas, 23 consultorios y servicios especializados que transformarán la atención médica.
Ello cambiará vidas. Cuando una mujer embarazada puede acceder a un parto digno y seguro sin recorrer horas de carretera, o cuando una familia evita trasladarse a otra ciudad para una tomografía, y cuando existe una Unidad de Cuidados Intensivos cerca de casa, lo que cambia no es solo la estadística. Desde luego, cambia la tranquilidad cotidiana de miles de familias.
La gobernadora Mara Lezama está entregando extraordinarias noticias en salud. Ahí está como ejemplo la conversión en marcha de la clínica del ISSSSTE de Cancún donde estuvo la tienda.
En una etapa donde el crecimiento poblacional exige respuestas rápidas y contundentes, estas obras aparecen como una señal de absoluta prioridad. No es casualidad que ella misma supervise los avances y mantenga el seguimiento puntual de proyectos millonarios.
En Carrillo, el subsecretario de Sesa, Jorge Gutiérrez, acompañó a la mandataria durante el recorrido por las instalaciones en desarrollo.
En todas esas gestiones destaca el trabajo del secretario de Salud, Flavio Carlos Rosado, un servidor público que conoce las entrañas del sistema sanitario. Hace años fue delegado del Seguro Social y estuvo al frente del DIF Benito Juárez cuando Mara fue presidenta municipal. La coordinación institucional, pues, se refleja en resultados concretos y visibles como estos.
El impacto será enorme para habitantes, turistas y visitantes. Carrillo es un punto estratégico del centro quintanarroense, una región conectada al turismo, al tránsito carretero y al crecimiento económico del estado. Tener un hospital moderno y equipado también significa mayor capacidad de respuesta ante emergencias, prevención y atención oportuna.
Además, el componente intercultural del proyecto tiene un valor profundo. Incorporar parto tradicional y atención con sensibilidad hacia las comunidades mayas envía el mensaje de que el desarrollo respeta identidad y raíces.
La salud no puede ser un privilegio reservado para unos cuantos. Cuando un gobierno logra convertir esa frase en infraestructura real y útil, la política pública refrenda la transformación.
(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
MIÉRCOLES 27 DE MAYO DE 2026).

