Candidaturas intachables

Marcelo Salinas | En órbita: Los primeros dichos de Ariadna Montiel marcan el rumbo interno de Morena y de toda la 4T de cara a 2027. La advertencia fue clara: quien tenga señalamientos de corrupción sustentados con pruebas no pasará, incluso si gana la encuesta.
Las encuestas se habían consolidado como el instrumento central para definir candidaturas y legitimar decisiones internas. Pero ahora se deja entrever que la valoración política podría pesar tanto o más que la rentabilidad electoral. La valoración siempre estuvo presente, aunque hoy parece que definirá más que antes.
Eso cambia la jugada. Debe inquietar a un número importante de aspirantes en las 17 gubernaturas, y Quintana Roo no será la excepción. La discusión ya no girará únicamente en torno a quién mide más, quién tiene más estructura, bardas o presencia mediática. La nueva pregunta será quién puede resistir el escrutinio público que se avecina.
Además, no solo estarán en disputa las gubernaturas. También habrá batalla por distritos federales, congresos estatales y cientos de municipios. Miles de perfiles buscarán un espacio dentro de la boleta de la 4T, la maquinaria política dominante del país. Por ello, la advertencia ya genera conversación interna, aunque todavía en voz baja.
El problema es que una premisa así también abre la puerta a la guerra sucia. Con alta probabilidad vendrán filtraciones, expedientes, campañas digitales, acusaciones anónimas y fuego amigo para desacreditar adversarios internos. Habrá quienes intenten instalar percepciones de corrupción aun sin pruebas sólidas, pues se entiende que muchas veces basta sembrar la duda para dañar una aspiración.
Ahí estará el verdadero reto: distinguir entre una denuncia legítima y una operación política. Evitar que el golpeteo sustituya el debate de ideas y que grupos de poder utilicen el discurso anticorrupción para descarrilar perfiles competitivos.
La 4T tendrá que aprender a sopesar información con responsabilidad. También la ciudadanía. Porque si todo señalamiento se convierte automáticamente en sentencia política, cualquiera podría ser víctima de una campaña. Pero si todo se minimiza bajo el argumento de que “son ataques”, entonces los filtros volverán a fracasar.
Quizá ese es el fondo del asunto: que ahora sí funcionen los filtros. Uno de los mayores costos políticos de Morena ha sido postular perfiles cuestionables que terminaron en escándalo o contradicción frente al discurso. El desafío hacia el 27 será construir candidaturas competitivas, sí, pero también intachables.

(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
VIERNES 8 DE MAYO DE 2026).