Marcelo Salinas | En órbita: Cancún festeja hoy 56 años. En medio de la celebración, conviene mirar algunos aspectos destacados del último tiempo; sobre todo en el centro, ya que, tras perder su propósito original y permanecer décadas en la sombra, hoy se recupera paulatinamente.
Bajo ese análisis sobresale Distrito Cancún, una estrategia para regenerar la zona fundacional con un propósito claro: recuperar espacios públicos, reactivar la vida económica local, fortalecer la identidad y, de paso, reducir la brecha histórica entre la zona hotelera y el Cancún que habitan miles de familias.
En resumen, es convertir al centro en el corazón de la identidad. Pero más allá del eslogan, lo relevante es su origen y su evolución. La semilla fue sembrada en 2018, cuando la ahora gobernadora Mara Lezama -entonces presidenta municipal- impulsó la idea para entender que la ciudad necesitaba reconciliarse consigo misma.
No sería hasta 2021 cuando el proyecto tomó forma institucional, pues el Cabildo aprobó su estructura administrativa, se delimitaron las primeras supermanzanas y arrancó formalmente como una intervención integral. La idea nació en 2018, comenzó a caminar en 2019 y se formalizó en 2021.
Hoy, bajo la administración de Ana Paty Peralta (una orgullosa cancunense de cuna), el proyecto entra en una fase de evidente consolidación. Al frente, Carlos del Castillo, quien articula una propuesta que no solo apunta a lo visible: imagen urbana, movilidad e infraestructura, sino también a lo intangible: identidad, cohesión social, arraigo y pertenencia. Carlos del Castillo ha sido el coordinador de la agenda de festejos en los últimos años y ha fomentado justamente dicha visión.
En ello radica el verdadero reto. Porque regenerar el centro no es únicamente pintar fachadas, poner pasos peatonales o adecuar banquetas, sino construir comunidad, dignificar espacios y devolverle al corazón de la ciudad su papel como gran punto de encuentro.
En el aniversario 56, Distrito Cancún representa una oportunidad de corregir el rumbo, de equilibrar una ciudad que creció hacia afuera, pero que necesita mirar hacia adentro, más que nunca. El rescate de lo tangible, como calles, parques y servicios: y de lo intangible, como identidad, arraigo e historia, no es un lujo, sino una deuda que por fin se empieza a pagar.
Aunque falta por hacer, Cancún retoma su camino desde el centro.
(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
LUNES 20 DE ABRIL DE 2026).
