Marcelo Salinas | En órbita: La gira presidencial dejó algo más que fotografías y discursos: dejó señales. En Quintana Roo la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum, la semana pasada, no fue protocolaria, sino estratégica. En ese tablero la gobernadora Mara Lezama salió fortalecida. En síntesis, coordinación, confianza y cercanía.
La agenda común entre ambas se tradujo en seguimiento a proyectos prioritarios, anuncios que apuntalan el desarrollo del estado y una supervisión final al Puente Nichupté, próximo a inaugurarse. Aquí se mostró alineación política y operativa.
La obra visitada (clave para la conectividad, la movilidad y el crecimiento urbano) se legitima con la presencia presidencial. En un análisis más amplio, se concluye que manda un mensaje directo a inversionistas y actores económicos relevantes, reunidos esos días en Cancún por la Convención Bancaria: hay continuidad, hay respaldo federal y hay certidumbre. Para un destino turístico como este, cuya competitividad también depende de percepción, ese mensaje vale oro.
El reconocimiento a la gestión estatal cuenta mucho. La presidenta se refirió a Mara como una gobernadora dinámica y extraordinaria. Esa validación se construye sobre resultados: finanzas ordenadas, ejecución de obra, atención social y un relato que conecta con la federación. En la entidad, Sheinbaum tiene uno de los respaldos más sólidos del país, de acuerdo con múltiples sondeos ciudadanos, y Mara es, con frecuencia, la gobernadora mejor evaluada del país. Una conexión evidente.
En paralelo, los anuncios refuerzan el horizonte. Programas, inversión y proyectos que no solo impactan en el corto plazo, sino que perfilan a Quintana Roo como un estado con proyección sostenida. Turismo, sí, pero también diversificación, desarrollo regional y fortalecimiento del tejido social, como se constató en Felipe Carrillo Puerto.
Todo el fin de semana se escucharon ecos muy favorables sobre la gira. Sin duda, el saldo es positivo. Para la administración estatal, porque consolida su relación con el centro del país. Para el destino turístico, porque reafirma su relevancia nacional. Para el ambiente de negocios, porque aumenta la certidumbre. Para la ciudadanía, porque todo aquello redunda en bienestar, prosperidad y desarrollo.
En política y en gobierno las giras dicen mucho más de lo que aparentan. Esta, en particular, dejó claro que, cuando hay sintonía, los resultados se notan.
(OPINIÓN PUBLICADA EN NOVEDADES.
LUNES 23 DE MARZO DE 2026).
